
Cinco minutos antes del inicio del partido, Ñol junto con Raúl Fernández, Víctor Balta y el preparador físico Mario Mendaña, salieron a realizar trotes en el campo, lo que alimentó la ilusión de que la gran contratación de la U jugaría ante Gálvez.
Solaaano, Solaaano, se oía en las tribunas, pero el jugador ni se inmutaba. Al final de su rutina, el crema accedió a tomarse fotos con cuanto periodista local y aficionados se le acercaron. Incluso firmó autógrafos.
Ñol mostró un gesto de nobleza cuando vio que un niño sin brazos, llamado Jesús Arellanos, se le acercaba y lo abrazó, porque sabía que ese hincha tenía esa intención.
Tras salir del camarín, Solano se sentó en la banca de suplentes y comentaba con sus compañeros cada jugada, como diciéndoles qué cosa hubiese hecho él si estaba en la cancha.
Estoy contento con el recibimiento de la gente y eso me da ánimos para recuperarme. Es una pena que no pueda jugar, pero espero hacerlo aunque sea unos minutos contra Aurich. Al equipo le costó jugar por la cancha artificial. Yo corrí un rato y quema mucho, dijo.
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